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Terra
La Coctelera

¡Mario!, ¿Por qué te vas?

 

Déjame contarte que mi rostro se transformó por tu partida,

pero cuentame si Dios es mujer, para que "agnosticos y ateos

no dijeramos no con la cabeza y dijeramos si con las entrañas"...

 

Vamos a dedicarte unos cuantos versos con figura de nostalgia

mientras esperamos el "amor de tarde" con tu "táctica y estratégia",

¡Mario!, ¿por qué te vas?, ¿no ves que tienes mucha subversión que

versificar y tantos amores que crear a base del primer socialismo que habló en español?

 

Hoy mis ojeras se tiñen de tristeza, tiritan de miedo de no saberte aquí,

mis parpados pesan lo que pesa tu ausencia, poeta,

mis ojos, pálidos, se cubren de ti y de "mi rostro de vos"

como mis oídos se cubren de tu combativa voz.

¡Mario!, ¿Por qué te vas? 

 

Sonrie corazon sonrie poco que pueda

 

Sonríe, corazón... sonríe un poco para que pueda reflejarme en tus ojos que se cierran por la fuerza de tu sonrísa.

¿Cuántas veces me haz mirado sin pensar que podemos fallarnos o morirnos o sufrirnos o cantarnos o simplemente olvidarnos?...

Esperame, voy a  por ti.

 

Busco...Por todas partes

 

 

 

 

 

 

 

 Para quitarme la pena de la vida, recurrí al silencio, dos besos no son nada si nada es la mirada que le busca; se busca la forma y el lugar, la sutilesa, que se fije en uno, ¿está bien?.

Yo sentado, ella parada, todo a nuestro al rededor, y nada de suspiros boquiabiertos hilvanados por una confrontación sin palabras y con pena...

-¿será acaso que pasa de nuevo?-

-Muchacho torpe, no tenías que meter la naríz de nuevo en esos problemas- dice el viejo sabio.

-Quiero ayudar- contesta el muchacho torpe

-las cuestiones de amor no necesitan ayuda, necesitan solución- finaliza el sabio.

Tal vez es mi costumbre de perderme en laberintos que no existieron en ningún hombro para llorar, o en esas mesas llenas de alcohol y carpetas de canciones que junto con el licor se me suben a la cabeza y me hacen bailar con los ojos, buscandola a ella, encontrar a otra ella y no a la sombra de quien espero por el momento.

Sucios poemas que no tienen pinta de poemas con los que ya no había manchado yo un papel hace algún tiempo... filosofía barata y zapatos de goma..mi buen Charly, tal vez me escupiría si nota que le dije "mi buen Charly"... le invitaria un trago, subestimaria mis problemas, y después todos a dormir...

-Habla, dile que... ¿no que eres poeta?- de nuevo el muchacho torpe

-Nunca lo he sido, ni volvere a serlo- contesto

-entonces, con más razón, habla- finaliza el viejo sabio

Erase una vez

No era... tal vez...

-Si ya sabías lo que iba a pasar, ¿por qué sigues aquí?- preguntaba el sabio

-Qué te importa, viejo metiche- interrumpe el joven, asustado y de un jirón, acostose sobre la tierra que lo ha visto nacer, una y otra vez sobre el mismo punto donde una vez murió.

Con un marco, con 3 jueves y sin ningún viernes jamás, ¿qué clase de juego es este?.

Ya no basta un copa, 3 rayas... de papel, una tira de premios deserticos tras una finita capa de azar, mierdas con miradas románticas y un romántico con mierda en la mirada.

Sabores de triste nieve de pasado y en el pasado una navidad con la familia, un poco de soda y a dormir...

Las 3 del pasado

¿Do quedó la cultura

de los musicos locos,

-(que ni ellos son pocos)-

de la santa locura?

Donde no pisábamos

con solloza mesura,

parte de la aventura

que a buscar salíamos.


Llegó: "modernidad"

a la casa del arte

y una falsa humildad

que es lo que más me parte.

La luz

Pequeña... asustadiza hija prodigía de la actuación y de un mar ululento de confusiones y un futuro asomando su cabeza por la esquina.

Esperar a que se acerque, estirar los brazos, poner la mejilla para un despido o un saludo, da igual, la frialdad es la misma.

Tiritando de desconocido en la parte más lejana de su horizonte... ¿algo más?...

-Mira, muchacho torpe, ahí adelante- Dice el viejo sabio mientras se rasca el ombligo

no le hago caso y sigo describiendo a aquella niña de ojos torpes y boca precisa que quisiera yo tocara mi boca con sus dulces labios que se notan a leguas que sabrosos saben.

Esperare otro día más para verla y después... no lo se

¿De nuevo?

Pense que este tipo de cosas ya no me pasarían, o al menos no tan pronto... sucedió... tal como me gusta que suceda.

Era delgada, baja de estatura, con mirada de soledad acompañada, no tenía porte de puta ni lo era, pero por esa noche lo fue, quiso probar conmigo lo que era entregarse a cualquiera y que cualquiera la abrazace.

Caminé, con el frío que suele acompañar a los solitarios, y ella parecía tener frío también.

"Buenas noches" rozaron sus oídos y los míos... "¿No tienes hora?"... dos miradas y un "te me haces conocida", ella seguía sin responder... me limité a inventarle un sin fin de cosas, "¿no te conosco de la otra fiesta?", "no eres amiga de Fulanita?", ella extrañada me negó todo, y yo negué el hecho de que se me fuera sin un beso.

Un "Tienes prisa?" fue la pregunta acertada, respondió que no y la invite a tomar un café en el lugar más despectivo para el ser humano, una tienda de auto-servicio cuyas letras parecian manifestar un tipo de enojo industrial.

Era temprano y nadie había en mi hogar, la invite a pasar para mostrarle unos libros de los cuales le había comentado un par de cosas mientras ella reía de no saber de qué coño hablaba yo, en fin.

Nos bebimos la luna tal como si fuera el agua, y los labios no fueron compasivos para ninguno de los dos pecadores orgullosos de encontrarse el uno a la otra y la otra al uno.

Era como aquel dia el llegue la casa y encontre al

Era como aquel día en el que llegué a la casa, y encontre al viento bailando con otra nariz, con otra respiración...

La misma mujer, el mismo tiempo, el mismo beso, la misma cama, diferentes sudores y nombres, solo esbo basta... son sólo puntos suspensivos dentro de los ojos de quién sabe que extraño...

Llevo días intentando descubrir el olvido en el fondo de las botellas y solo encuentro una botella prometiendo nuevamente olvido en el culo.

Ya las palabras que me salen son angustias argumentadas con mentadas de madre al cielo y rostros al suelo...

El cigarrillo me mata, el alcohol también, la falta que me hace es otro factor para eso, no me queda nada y que bueno... no tengo nada que perder, mas que una canción de amor que espero algún día escriba y nadie cante; que el viento calmo y sucio haga sonar en tus oídos es melodía de la que algún día... te olvidaras.

-Otra vez tú, muchacho torpe-

-Si, otra vez yo, viejo sabio-

-andate a la mierda con tus historias de amor-

-son de desamor, señor-

-da igual, dura lo mismo-