Era como un remolino con falda lisa, negra por supuesto, auspiciada por su madre y obligada por la escuela.
Se llamaba Clara su segundo nombre era Alejandra y su tercero era De Nadie, procuraba mirarla siempre y al momento de que ella respondiera mi mirada, improvisarme un diálogo con cualquier persona cercana, de no haber nadie, fingía entonces estár platicando con Dios (cuando aún pensaba que Dios era Dios), y era muy convincente, terminaba por creerme con su sonrisa tan estúpidamente hermosa o tal vez me creía un tipo loco y su sonrisa era estupidamente alentadora... no lo se.
Soñaba con estár con ella en las noches ingenuamente para enseñarle toda las estrellas, abrazarla tímidamente y contarle mis historias inventadas en ese mismo momento, con tal de mantenerla a la espectativa de mi corazón.
Pero ni una palabra me salía para con ella, hasta que por fin, hablar o morir... o sólo callar, no seamos tan exagerados, nos volvimos amigos, tortuosos y acuosos amigos, la tenia lsita para cualquier cosa, para cualquier cosa, "Eres mi hermano", fueron las 3 palabras que hicieron que "cualquier cosa" fuera un insignificante "te quiero, amigo".
En fin, 3 años después, trataba de regularizarme en la materia de inglés, ya etando yo en la secundaria, asistí con una de esas maestras tan buenas para su materia que dan clases fuera de una escuela...
Sentado yo, pensando en como iba a regresar a mi hogar, cuando escuché una voz que se me asemejaba a un remolino, pero ya sin falda lisa y negra, ya sin timidéz y mucho menos sin ese "te quiero, amigo"... no, ya ni eso, sólo un "hola" y ningún adios.Ni siquiera una mueca maldita. Nada...

Sigues reflejandote en mi!! ¿porque no intentas ser ti misma? ¿de da miedo tu personalidad o frustración? Byeeeee