Era todo un desconocido para las cuestiones de la formalidad real, es decir, mi vida se basaba en un vaivén de sueños... amores utópicos, y nada que durara más de tres mentiras... no se si me explique, no era yo un perdedor, aprendí a serlo con el tiempo.

Ella no era la persona más inteligente del mundo, pero eso no la hacía idiota, era inteligente y muy aplicada, tal vez eso me molestaba un poco, su formalidad para las cosas, caminaba concentrada en cada paso a dar, caminaba con palabras premeditadas, decía "hola, no pensaba encontrarte aquí", cuando el día entero esperaba y deseaba, lo pensaba realmente.

Ya sabes, te conocen en sueños y se "enamoran" de ti invariablemente, consigues espectativas, de esas personas que las tienes a tu merced y decides no aprovecharte de ese hecho.

Era linda, su rostro reflejaba una inquietud tremendamente buena, algo que me faltaba a mi, sus piernas no las conocí del todo, las anhelaba pero sus labios me limitaban.. ahora que saco a relucir los labios, sus labios eran de una forma musical, sus ojos eran dos perlas de carbón... querian rebelarse contra la tiranía de los ojos de su madre y su padrastro, sus gluteos eran apretables y sus senos eran un colchon reconfortable donde se podían pasar días enteros soñando con nada más que ellos.

Era ella eso, una oleada terrible de cursilerias... ahora soy yo, hablando (a primera vista... mal) de ella... pero realmente la describo (como era, ni buena ni mala)...