Con pantalón de mezclilla, una chamarra gris, una blusa que apenas se notaba debajo de su ya mencionada chamarra, los tan usuales converse color rojo, y una necesidad innecesaria de caminar sin voltear a ver a nadie.

Rayaba paredes en la noche, y yo sólo caminaba para ver buscar lo que de vez en vez encontraba, como en esta ocasión.

Debajo de una nube completamente llena de húmedad, y gotas que poco a poco irían oscureciendo las ropas de dos extraños que por casualidad se encontrarian corriendo y tropezando.

Karla no era el tipo de chicas que no se quieren mojar por que se arruinarian el pelo, sino por que sus cigarrillos se echarian a perder, al igual que su verde marihuana, la entiendo, yo también corría por mis cigarrillos.

el café al que no me gusta ir, estaba abierto ese día de domingo y al verla empapada de cielo y cono ese temblor tan peculiar que exíge un abrazo o por lo menos una invitación... hize lo propio, me tomé yo un café... ella se acerco a mi pidiendome una moneda, "Yo no doy monedas, yo invito cafés", la invite a sentarse si no tenía prisa, y lo hizo, conversamos y poco a poco nos acercamos no supimos ni como terminamos en esa situación... solamente sucedió... y aún sigo huyendo del dueño de su boca.